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Lenny Kravitz: «Después de Marley, el más fumón soy yo»

Durante gran parte de los últimos dos años, Lenny Kravitz ha estado viviendo en la isla de Eleuthera, en las Bahamas, pero no en una mansión playera, sino en una casa rodante Airstream con una alfombra de pelo largo. «Tengo algunas camisas y un par de pantalones, y lo único que hago es manguerearlos un poco, colgarlos e ir rotando», dice Kravitz, cuya difunta madre, la actriz Roxie Roker, se crió cerca de allí. «No tengo llaves ni zapatos ni plata. Vivo y nada más, y eso es bueno.» Mientras se relajaba, Kravitz tuvo tiempo para grabar su noveno disco, la odisea de funk-rock Black and White America, que lo trae nuevamente a la Argentina (abrirá el Personal Fest este domingo en GEBA). Lo registró en el estudio que construyó a unos 500 arenosos metros de su casa rodante. «Me sentí realmente libre», dice Kravitz, de 47 años. «Estar en la naturaleza me permitió no sentir ninguna presión. Solamente sentir.»

Parece que cuanto menos tenés, más feliz te sentís. ¿Es verdad?
Cuanto más me despojo, más compruebo que es así. De todas maneras, también me comporto exactamente al revés: tengo una casa grandeen París, que satisface mi costado urbano, con el ballet, la ópera, los museos, la buena comida y la moda. Pero te digo algo: vivir en las Bahamas me da mucha más satisfacción. Mis decisiones cotidianas son de este tipo: «¿Qué pescado voy a cenar hoy?».

Convocaste a DJ Military, un tipo de Eleuthera, para tu nueva canción «Boongie Drop». ¿Qué te dijo cuando se enteró de que Jay-Z aparecería en la misma canción? ¿Se volvió loco?
Es como vivir en Mayberry. Dijo: «Uh, loco, qué bueno». Esa fue su única reacción. Una vez lo traje a Mick Jagger. Fuimos a un barcito a tomar una cerveza, y la gente le preguntó: «¿A qué te dedicás?». El les respondió: «Hago música». Y le decían a Mick: «¿Qué tipo de música?». Y él: «Rock & roll». Y ellos: «Ah, qué bueno». Y después volvieron a hablar sobre pesca.

Algunas de estas canciones que compusiste tienen una onda muy Quincy Jones. De su obra, ¿cuáles son tus canciones preferidas?
Podríamos remontarnos a su época jazzera, pero de ese período de los 70, te diría que el disco de los Brothers Johnson que tiene «Strawberry Letter 23» [es el álbum Right on Time]. ¡Es tremendo! Y, por supuesto, Off the Wall, que es mi disco preferido de Michael Jackson como solista.

En la foto de tapa de Black and White America estás vos de chico, con un símbolo de la paz pintado en la frente. ¿De dónde salió eso?
La foto me la sacó mi papá cuando estaba en segundo grado, creo, en el patio de la Escuela Pública 6 en la calle 82 y Madison, en Nueva York. Había una especie de feria escolar, y mi mamá había instalado un puestito donde les pintaba la cara a los chicos. Encontré esa foto hace unos seis meses, y fue como una reafirmación para mí.

¿Lo decís porque alguna gente pensaba que tu onda paz y amor era un poco armada?
Sí. Yo siempre fui así. En mis fotos de chico siempre estoy con camisas con volados y collares y brazaletes y símbolos de la paz. Yo soy así.

¿Cuando eras chico tus padres te hablaban mucho sobre cuestiones raciales?
Cuando tenía 5 años, mi mamá me dijo: «Vos no sos de un lado ni del otro, sos de los dos. Pero la sociedad te va considerar negro». Tardé años en entenderlo. En los primeros años de la secundaria, capaz salía con una chica que era blanca, y cuando conocía a sus padres no siempre me recibían con calidez. Incluso si era una chica judía, el hecho de que yo sea mitad ruso-judío no tenía importancia. Decían: «Ah, es negro». Eso era lo que mi mamá me trataba de explicar.

¿Qué tipo de música escuchabas por intermedio de tus padres cuando eras chico?
De todo. Escuchaba Band of Gypsys, Crosby, Stills and Nash, Harry Belafonte, música clásica… A los dos les encantaba la música y punto. Ibamos a ver a Duke Ellington en el Rainbow Room, íbamos al Lincoln Center a ver una ópera, íbamos al Apollo a ver a James Brown. Les encantaba el arte. Por eso estaban juntos.

Me di cuenta de que el reloj marca las 4:20 en tu nuevo video de «Stand». ¿Fue idea tuya?
Sí. Me pareció que podría ser divertido.

¿Sos de levantarte por la mañana y fumarte un porro?
Uh, loco, creo que después de Bob Marley, el más fumón soy yo. Para serte sincero, fumé a ese ritmo desde que tenía 11 años hasta, ponele, doce años atrás. Me levantaba, bostezaba, me fumaba un porro, me volvía a la cama. Ahora fumo de vez en cuando. La vida es demasiado intensa.

Por Austin Scaggs

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