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Qué es el «rewilding», la nueva y discutida tendencia conservacionista que crece en Argentina

La pérdida de biodiversidad es una de las más grandes amenazas que sufre el planeta. Cada día se suman nombres a la lista especies amenazadas o a punto de extinguirse a causa de las actividades humanas. Pero ¿es posible que también sea el hombre quien a través de programas de conservación o restauración reinserte individuos en un ecosistema? Este es el concepto en el que se basa el «rewilding» o producción de la naturaleza que, al mismo tiempo, relaciona con la posibilidad de obtener recursos económicos a partir de actividades no invasivas, como el ecoturismo.

Precisamente en la Argentina se desarrolla una de las experiencias más destacadas del mundo en uno de los humedales más importantes de América del Sur. Se trata de la iniciativa que lleva adelante The Conservation Land Trust (CLT), del fallecido millonario estadounidense Douglas Tompkins, en los Esteros del Iberá, en Corrientes.

«El fundamento filosófico al que adherimos en CLT es la ecología profunda que sostiene que somos parte de la naturaleza con los mismos derechos, sin ninguna superioridad. Nosotros restauramos lo que destruimos pero no traemos nada nuevo a los ecosistemas», explica a Infobae uno de los biólogos de la organización Sebastián Di Martino.

«La producción de naturaleza consiste en cuatro ejes: generar un gran parque público, donde haya acceso; que esta área esté completa ecológicamente: que estén todas las especies que vivían allí; generar una marca de Iberá; y conectar esa energía económica y energía cultural con desarrollo local», agrega y detalla que hay poblaciones como Colonia Pellegrini que empiezan a ver resultados económicos de crecimiento gracias a emprendimientos de ecoturismo.

El yaguareté, la especie más amenazada del país, el tapir, el guacamayo rojo, el oso hormiguero, el venado de las pampas y el pecarí son algunas de las especies que ha reintroducido en su hábitat CLT. «El objetivo es producir un ecosistema sano con todos los componentes», sostiene Di Martino.

CLT presentó durante la semana un film en el Green Film Fest y un manual de producción de la naturaleza realizado Ignacio Jiménez Pérez, responsable del programa de rewilding. «Entendemos la conservación, no como una alternativa a la producción, sino como una producción alternativa que genera una serie de bienes y servicios. El debate ya no era entre producción o conservación, sino entre tipos de usos productivos dentro de un mismo territorio, y cuáles generaban la mayor cantidad de beneficios para la sociedad en general», describe en el libro también apoyado por la empresa Patagonia.

Claudio Bertonatti, museólogo y conservacionista está a favor de la reinserción de especies, sin embargo indica: «Hay que tener cuidado con la expresión de producción de la naturaleza. Una cosa es reintroducir especies que han desaparecido o repoblar y otra cosa es producir. La naturaleza está conformada por un conjunto de formas de vida y no vivos cuya recreación es casi propia de un Dios».

«Por supuesto que me gustaría volver a ver a los yaguaretés, a los venados de las pampas o a los tapires pero esto no es una escenografía que se monta para el turismo. Esto tiene que obedecer a un plan de restauración de los ecosistemas, pensando en su dinámica, en sus servicios ambientales, en su producción de bienes. No es casual que las especies que se eligen son las de alto valor estético, las impactantes y pienso: no habrá que pensar en especies de hongos o gramíneas, que son menos vistosas pero que ayudan a esos ecosistemas a fortalecer su resiliencia».

Di Martino explica que trabajan con esas especies porque son las primeras que desaparecen de los ecosistemas. «No es lo mismo un ambiente sin sus grandes predadores y muchas veces tienen funciones claves. De hecho, hay muchas especies que se restauran solas cuando se saca una amenaza, por ejemplo».

De las seis especies reintroducidas, el yaguareté y el oso hormiguero se destacan porque han tenido crías. Luego de la votación para elegir sus nombres, Aramí (Cielito) y Mbareté (Fuerte) se llamarán los dos cachorros de nacidos en junio en los Esteros.

El nacimiento se produjo en la Isla San Alonso dentro de las instalaciones del Centro Experimental de Cría de Yaguaretés (CECY), un proyecto dedicado a criar yaguaretés para que puedan ser liberados en su ambiente natural. El yaguareté es el mayor felino de América y se encuentra en peligro crítico de extinción en la Argentina, después haber perdido el 95% de su distribución original, por lo que se profundizaron los esfuerzos y proyectos para que sobrevivan.

Valeria Bauni, bióloga y científica de la Universidad Maimónides y de la Fundación Azara sostiene: «Mucha de la destrucción es producto del hombre y estos megaproyectos, en general, no están arreglando el problema de fondo. El modelo económico, especialmente en nuestro país avanza sobre los ambientes naturales y después es muy difícil restaurar eso. No están considerando el factor humano, entonces se reintroducen especies que desaparecieron porque hubo factores que nosotros no podemos controlar».
En Europa y en los Estados Unidos hay experiencias de producción de naturaleza, aunque una de las más destacadas es en la Argentina. También ocurren en países africanos como Kenia o Sudáfrica.

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